Delegar
Cinco cosas que puedes delegar mañana mismo
3 min de lecturapor Raquel Koster Alcaraz

"Tardo menos si lo hago yo". Lo oigo casi cada semana. Y, si es una sola vez, es verdad. Pero no lo haces una sola vez. Lo repites cada semana, a menudo por la noche, cuando lo que querías era recuperarte de un día lleno de gente y micrófonos.
Delegar no tiene por qué poner tu negocio patas arriba. Empieza por tareas claras, recurrentes y que no necesiten mucho de tu experiencia. Aquí van cinco.
1. Organizar tu agenda y tus citas
Los correos de ida y vuelta para encontrar un hueco se llevan fácilmente un cuarto de hora por cita. Dale a alguien acceso a tu agenda y unas cuantas reglas, como "nunca los lunes por la mañana" o "después de una actuación, siempre una mañana libre". Ella se encarga del resto.
2. Viajes y logística para tus actuaciones
Horarios de tren, aparcamiento, un hotel cerca de la sala, el teléfono del técnico. Son detalles pequeños, pero si falta uno, acabas a las siete y media de la mañana en un andén con los nervios de punta. Pide a alguien que prepare un resumen para cada actuación y lo tendrás todo en un solo sitio.
3. Enviar facturas y reclamar pagos
Muchos autónomos envían las facturas tarde y no se atreven a llamar para reclamar. Una pena, porque ese dinero te lo has ganado. Reservar un momento cada semana para que otra persona envíe las facturas y haga un seguimiento amable de los pagos pendientes te ahorra líos y da tranquilidad a tu cuenta.
4. Poner orden en tu bandeja de entrada
No todo lo que llega a tu correo tiene que pasar por tus manos. Las newsletters, confirmaciones y consultas generales se pueden clasificar o responder. Lo que queda es lo que de verdad necesita tu atención. Así abres el correo sin que te dé un vuelco el corazón.
5. Mantener el contacto con tus clientes después
Un agradecimiento tras una actuación, una petición de una reseña breve, un mensaje unos meses después para preguntar qué tal va todo. Parece poca cosa, pero hace que tus clientes se acuerden de ti y vuelvan a contratarte. Y es justo el tipo de tarea que se queda por el camino cuando tienes la agenda llena.
¿Por dónde empiezas?
Elige una. Escribe en unas pocas frases cómo la haces ahora y qué te importa. Con eso basta para que otra persona se ponga en marcha. Al cabo de unas semanas notarás que no solo recuperas tiempo, sino también espacio mental. Y ese espacio lo necesitas para el trabajo que de verdad se te da bien.


